Reglas del juego

Este es un espacio para la sana convivencia entre el autor y cada una de sus múltiples personalidades. El que escribe es medio exhibicionista y ésta es de las pocas formas que encuentra para desarrollar su fetiche sin terminar en la cárcel. Por lo tanto, eres bienvenido a leer, observar, comentar, compartir, renegar y enviar amenazas de muerte en este espacio siempre y cuando:

  1. No asumas que todo lo que se dice aquí es realidad. Es más, no creas en nada de lo que lees en este espacio. Todo es mentira. O, mejor dicho, todo es ficción. Y la ficción es un modelo de realidad, pero nunca… ¿Entiendes? No tengo tiempo de explicarte, ¿por qué no vuelves a la primaria?
  2. No te reflejes en lo que aquí se escribe. A menos que seas Philip Roth o alguna de las Real Housewives of New Jersey, no paso mucho tiempo pensando en ti y, mucho menos, escribiendo sobre ti. De verdad. Te lo juro. Además, en caso de que sí escriba sobre ti… ¿No entendiste que esto es ficción? ¿No? Sigo sin tener tiempo de explicarte, ¿por qué no vuelves a nacer?
  3. No reclames. De nuevo, aquello de la ficción. Y, aunque todo lo que dijera fuera verdad, ¿de verdad vas a llorar por lo que se dice en un blog con seis lectores? ¿Me vas a acusar de amenazarte a ti y a tu familia? Peor aún, ¿me amenazarás con mandarme golpear y revelar todos mis secretos? Bueno, hay gente que ni volviendo a nacer…
  4. No me hables de este blog en la vida real. Vamos a pretender que esto es Fight Club y, ¿cuál es la primera regla del Fight Club? Exacto. Contrario a lo que se puede entender en este sitio, yo no disfruto para nada siendo el centro de atención. No puedo explicar más esto, simplemente me incomoda que alguien en la vida real me hable de lo que escribo aquí. No lo hagas, por favor. Te llevas un pedacito de mi alma, matas a un somalí de hambre y le cortas las alas a un ángel cada que rompes esta regla. Para eso está la bellísima sección de comentarios abajo de cada publicación.
  5. Bueno, vamos a romper la regla anterior un poquito: Puedes hablarme de este blog en la vida real si, y sólo si, llevo más de una semana sin escribir en él. La constancia no es mi fuerte y a veces necesito un empujoncito (hacia el precipicio). Aunque, por favor, si decides hacer lo anterior, no te limites a decir “¿por qué ya no escribes?”. ¡Mejor propón una historia o tema! “Beto, ¿qué tal si escribes de aquella vez que sufrí una ruptura anal en Playa del Carmen? Aquí tengo fotos.” Siempre estoy abierto a recibir nuevas ideas y me encanta burlarme de los ridículos ajenos.

Y ya. Tampoco se trata de escribir el Manifiesto Comunista. Sólo quiero quejarme del mundo y desearle la muerte a mis amigos enemigos en paz. Gracias.

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